A lo largo de los años se ha ido comprobando que la letra con sangre NO ENTRA. Que las canciones para memorizar datos, solo recrean un conjunto de códigos que riman y se albergan en la memoria; además, dependiendo de cómo haya sido ese aprendizaje, es decir, agradable o desgarrador, uno la canta con más o menos brío...pero en ningún caso, recordamos procesos de cómo se hacen las cosas o para qué sirven en la vida real.
Despúes de esta breve reflexión, reivindico la pedagogía de la experiencia, la funcionalidad, la aplicación, aprender a aprender, cada uno a su ritmo, según su desarrollo y posibilidades de acción. Abogo por el respeto de los ritmos de aprendizaje, por el ajuste de la enseñanza a cada uno de nuestros alumn@s, por la personalización de nuestras atenciones, la no etiquetación, la no discriminación, mimar el lenguaje verbal, cuidar y vigilar nuestro lenguaje gestual, que tan bien, captan nuestros chic@s. Fomentar la inteligencia emocional, trabajar la autoestima, el espíritu crítico. ¿ Acaso pensáis que esta pedagogía, que está al alcance de cualquiera, no es terapeútica?. Por supuesto que lo es, todo aprendizaje que no genere angustia, sufrimiento, desinterés o desidia es terapeútico. Y entonces, nuestra especialidad qué tiene de característico? ... pues la razón fundamental que le he encontrado es la especialización de nuestra formación, manejamos cómo abordar los distintos trastornos, qué recursos utilizar, qué metodología es la más adecuada, una atención más individualizada, poder abordar algunas dificultades con más calma, tiempo e intensidad.
Os animo a que generéis pedagogía terapeútica.
Despúes de esta breve reflexión, reivindico la pedagogía de la experiencia, la funcionalidad, la aplicación, aprender a aprender, cada uno a su ritmo, según su desarrollo y posibilidades de acción. Abogo por el respeto de los ritmos de aprendizaje, por el ajuste de la enseñanza a cada uno de nuestros alumn@s, por la personalización de nuestras atenciones, la no etiquetación, la no discriminación, mimar el lenguaje verbal, cuidar y vigilar nuestro lenguaje gestual, que tan bien, captan nuestros chic@s. Fomentar la inteligencia emocional, trabajar la autoestima, el espíritu crítico. ¿ Acaso pensáis que esta pedagogía, que está al alcance de cualquiera, no es terapeútica?. Por supuesto que lo es, todo aprendizaje que no genere angustia, sufrimiento, desinterés o desidia es terapeútico. Y entonces, nuestra especialidad qué tiene de característico? ... pues la razón fundamental que le he encontrado es la especialización de nuestra formación, manejamos cómo abordar los distintos trastornos, qué recursos utilizar, qué metodología es la más adecuada, una atención más individualizada, poder abordar algunas dificultades con más calma, tiempo e intensidad.
Os animo a que generéis pedagogía terapeútica.
